Regulando el salto del Corazón

El fuego es uno de los elementos de la medicina tradicional china.

Estamos a punto de entrar en la estación del fuego, el verano, elemento que sube e invita a subir, a encender, a elevarse, saltar, …

El fuego es necesario, como la chispa a un motor y el combustible para mantenerlo.

En las emociones, su emoción es la alegría, pues toca el corazón, lo activa, en verano más, suben los calores, la temperatura, se busca el fresco, para paliar sus efectos, el agua, el elemento que en medicina china controla a este para que no vaya a más, no sea que se incendie.

El agua está asociada a la emoción del miedo.

¿Qué ocurre?

  • Si esta rana está en remojo tanto tanto, la pasión del momento se pierde, se impide la gracia y alegría para que esta emoción entre en juego y mueva a actuar, mucho miedo, mucha agua, retiene, apaga la fuerza del corazón y su alegría. Si uno va adaptando constantemente sus saltos del corazón con cavilaciones contrarias (racionalizaciones) que le retienen, se quedará sin grandes cambios, se irá adaptando a lo que hay, a modo de resignación admitida, y no probará a dar el salto que se aviva desde el corazón. LE FALTA UN HERVOR Demasiado control hace que el fuego se apague, no completa su curso, un propósito, sino retenido, congelado, se han visto alteradas sus respuestas naturales.
  • Claro, que puede ocurrir, que la rana esté tranquila, no tenga necesidad de nada, ni esté inquieta en donde se halla, pues, sabe que tiene moscas a su alcance, una temperatura ideal, todo resuelto, aún sin nada, nada le aprieta, su fuego está ajustado, tanto como su agua.
  • Si por el contrario la ranita está tocada por ese fuego, tanto tanto, que evapora todo, CONSUME su agua, sube su fuego, más y más, devorando el combustible, como el agua, todo demasiado intenso, …,la rana es un incendio, el fuego se consume y también su medio acuático. Es una rana inquieta, como un volcán, salta y salta de un lugar a otro, siempre ávida, inquieta.

Apreciamos pues diferencias entre la rana paralizada, como una montaña helada y la que es una explosión abierta a cualquier detonante.

Regular las emociones significa entrar en contacto con aquello que paraliza, como con los factores detonantes, sumergirse en la profundidad y ver qué bulle en la charca, en ese croar de la rana.

Foto de National Geographic

Es importante diferenciar entre regular el fuego y encerrarlo, entre darle cabida y sobredimensionarlo. Igualmente convierne aprender que regular el fuego no es aguar la fiesta, al contrario es la mejor manera para que el corazón de la fiesta dure más y mejor, pues tiene su base en la armonía de la relación entre el fuego y el agua.

Como bien sabemos los sanitarios tenemos en nuestra actividad profesional el peligro del llamado Síndrome de Burnout, al que se han ido sumando cada vez más trabajadores y actividades distintas del mercado laboral actual.

¿Vivimos una época con tendencia de calentar las emociones ?

En las relaciones de pareja, el fuego del corazón, …, ¿no hace falta que lo mencione mucho, verdad? Que empieza con el ímpetu del enamoramiento y luego deriva entre el fuego posesivo, a la frialdad y el pasotismo que no tiene en cuenta aquél primer fuego.

El equilibrio en este aspecto es cuestión de medidas, de saber la distancia adecuada, la posición entre el fuego y el agua, como en el guiso su punto y sazón adecuados.

Sobre este fenómeno del síndrome de la rana hervida:

“Muchas enfermedades y condiciones son consecuencia de malos hábitos, tales como la mala alimentación o la falta de actividad física y sus resultados negativos tardan años en aparecer, pasando por pequeños malestares que van ejerciendo un efecto que puedan ser considerados de poca relevancia hasta que de improviso surgen patologías más profundas que pueden resultar muy difíciles de tratar, en los casos mencionados, algunos ejemplos serían la diabetes, el colesterol, el sobrepeso, la obesidad, el alcoholismo o el tabaquismo.9

En el campo de la psicología la analogía se entiende cuando ocurre cuando que un individuo es incapaz de reaccionar ante situaciones de estrés y/o maltrato sutil cuyo deterioro es progresivamente lento, haciendo que el individuo no pueda percatarse y al que se le añade la posterior creencia de no poder salir de dicha situación, provocando un desgaste emocional progresivo. Esto ocurre principalmente cuando el individuo que padece este tipo de situaciones se encuentra en un estado mental de zona de confort donde el individuo permanece pasivo ante los sucesos que experimenta y puede presentar apatía, careciendo también de incentivos. Ejemplos de problemáticas en el campo de la psicología que se relaciones con esta analogía pueden encontrarse en las relaciones de dependencia emocional o en los casos de violencia doméstica.1011

En el documental “Una verdad incómoda” del año 2006, el ex-vicepresidente de Estados UnidosAl Gore, hace referencia a este fenómeno comparándolo con la situación del Calentamiento global, explicando como la humanidad se adapta a una situación que de forma progresiva genera un malestar mayor, y que es normalizada debido a su carácter progresivo, ignorando que sus consecuencias resultan cada vez mas devastadoras y donde se toma conciencia del problema cuando este ya ha generado un daño irreversible.12​”Wikipedia

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